En España no todas las facturas sirven para lo mismo. Una venta cotidiana en un bar, una zapatería o una tienda puede documentarse mediante una factura simplificada, mientras que una operación entre empresas suele requerir una factura completa. Si hay que corregir un error se utiliza una factura rectificativa y, si un cliente solicita una factura completa después de recibir una simplificada correcta, puede emitirse una factura sustitutiva.
Conocer estas diferencias ayuda a evitar errores contables, duplicidades de IVA y problemas al justificar un gasto. También permite comprobar si el programa de facturación o el TPV está preparado para generar cada documento correctamente.
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